
DIA 3
El legado del Rally Montecarlo
Comenzamos la tercera jornada de nuestro recorrido por los Alpes Marítimos cargando en un instante las TR40 y repitiendo el trayecto desde Roubion hacia Saint-Sauveur-sur-Tinée, pero esta vez tomamos la M2205 en dirección al sur y no al norte. Hoy no se trata de acumular grandes cimas, sino de descubrir una parte más baja de los Alpes Marítimos por los que discurren la mayor parte de los tramos del Rally Montecarlo. Apenas 5 km y debemos girar a izquierda por una horquilla muy cerrada (¡ojo, muy poca visibilidad!) que da acceso a la M2565. Estamos en el tramo denominado La Colmiane, y a partir de aquí, quien se maree que no siga… De todo, menos la moto recta.
En estas condiciones agradecemos mucho llevar instaladas las TR40, que pesan muy poco y que afectan mucho menos a la conducción que un conjunto de maletas rígidas cargadas, genial para viajes con un punto de aventura o de conducción muy alegre. Cruzamos La Bolline, Valdebore, Saint-Dalmas, hasta acabar en Saint-Martin-Vesubie. Roquebillière, Vesubie y, finalmente, la Bollène-Vesubie. A partir de esta población la carretera se convierte en la M70 y se torna mucho más revirada todavía, una sucesión de horquillas y curvas cerradas enlazadas que parece no tener fin. Hasta que al final llegas a un cruce de carreteras, en la cota 1.607, de ambiente mágico. Estás en la cima del emblemático Col de Turini. Si te gustan los rallyes, un sitio que estás obligado a visitar algún día.
Dependiendo de la hora debes parar a tomar un café, a comer o, simplemente, a respirar la atmósfera de carreras que allí se vive. Hay varios establecimientos en el llano de la cima, llamado Camp d’Argent, pero recomendamos que entres en Les Trois Vallées y te dejes fascinar por toda la historia del mundo de los rallies que hay en los miles de fotos históricas de sus paredes, es todo un museo.
¿Las mejores curvas de tu vida?
No sé si las mejores, pero estas serán inolvidables, seguro. Descendemos por la D21, Route de l’Authion, el tramo conocido como Peira-Cava, que se convierte en Route du Col de l’Orme mientras acumulas una impresionante sucesión de horquillas hasta Luceram. Seguimos por la D2566 hasta L’Escarene y de ahí vamos a completar el camino hasta Sospel por la D2204. Y aquí es donde nos encontramos con unas curvas que has visto una y mil veces en los vídeos de resumen del Montecarlo: sus inacabables horquillas en voladizo que ganan altura o descienden con rapidez, un verdadero espectáculo.
Desde Sospel toca dirigirnos al sur, por una bellísima ruta, la misma D2566 que antes habíamos dejado, pero más adelante y con rumbo a Castillon, hasta desembocar en la A8 a la altura de Menton, ya en la costa.
DIA 4
Planteando el día de regreso
Una última etapa que supone todo un placer para los sentidos, ya que se inicia atravesando las reviradas carreteras del precioso Parque Nacional del Mercantour, para completar después una sucesión de tramos y kilómetros tan exigentes como divertidos.
Nos queda la vuelta. Si descansamos en Menton mismo, podemos regresar directamente por autopista a la mañana siguiente, claro. Pero lo ideal es, ya que estamos en la Costa Azul, que aprovechemos para visitar Mónaco, Niza, Cannes o Marsella, por ejemplo.
¿Qué nos llevamos como equipaje?
Las Terra TR40 nos permiten comprimir mucha ropa en su interior, contando además con que las bolsas interiores las hacen sumamente prácticas al no requerir desmontaje completo cada noche. Lo ideal es que herramientas, guantes de recambio, ropa térmica e impermeables (recuerda que en la montaña el clima es muy cambiante) estén en un lado, y la ropa de “a pie” y los cargadores de teléfono y cámaras, por ejemplo, estén en otra bolsa, todo organizado de modo muy fácil.Recuerda llevar siempre encima las herramientas imprescindibles: kit antipinchazos, llaves con los pasos más habituales de nuestra moto, unas cuantas bridas, cinta americana, spray de cadena, y algún adhesivo bicomponente de los que pueden reparar una fisura metálica. Nos movemos siempre por países con buenos servicios de asistencia, pero ser autosuficientes en una solitaria carretera alpina nos puede evitar tener que esperar asistencia unas cuantas horas, o tener que pasar la noche donde no teníamos previsto. ¡Todo nos cabrá más que de sobras en nuestra Terra TR40!
Texto y fotos: Luis Morales